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La vida es injusta, se lleva a quien menos se lo merece y deja un gran peso a quien se queda, le deja un vacó imposible de llenar, lo deja sin un pedazo de si mismo. Que injusto y que increíble es todo, no somos nada, un día estamos pero al otro nadie lo sabe. Se tarda mucho en aceptarlo y nunca se comprende, pero las cosas pasan por algo aunque hoy no tenga explicación. Mucha fuerza a la familia de Oriana Rivero que se como se deben sentir en este momento y se que parece imposible seguir así. Yo no pude compartir muchas cosas con ella, pero la conocí y eso me basta para entender que esta vez la muerte se equivoco y se llevo a la persona equivocada, lástima que ya no hay vuelta atrás.