Falta en mi vida tu presencia, tu sonrisa, tu caricia, tu cuerpo, tu olor y hasta esa forma rara que me miras. Solo tengo tu sombra, tu recuerdo, el recuerdo de lo que somos o de lo que fuimos, no sé. Por que vives en mí, te llevo dentro de mi piel, ésta que quisiera arrancar de tajo para no sentir el amargo dolor que me deja tu ausencia. Aquel dolor que me deja el saber que tú no sientes lo mismo que yo en este preciso momento. Eres parte fundamental de mí ser, de la persona que soy y de la que quiero ser para ti, hasta que de una vez por todas te des cuenta de que me necesitas, que me quieres, por que eso quiero: que me quieras, que me sueñes, que me respires a cada segundo. Sólo escucho el silencio, compañero de la noche, que solo lo interrumpen los suspiros de recuerdos que a duras penas emite el alma, mientras agoniza tu ausencia, y se pregunta ¿Por qué no estas aquí? ¿Por qué no vuelves? ¿Por qué el recuerdo nunca muere? Esta noche me he propuesto escalar en tu horizonte, entrar en tus sueños e hilvanar una nueva fantasía en la que el único mundo que quieras sea el que encuentres a mi lado, al lado de esta mujer que tanto te ama, que te ansia siempre, que te espera y que te desea a cada momento. Lo último que quiero conocer es el cuasante de esto, solo dime si fue esa forma rara mía de quererte.