¿No te paso alguna vez que con una palabra parece que te matarían, cortarían en dos y no te quedan mas ganas de nada? Tal vez si, pero es peor cuando vez a la persona que más queres y no la podes ayudar. Vos, si vos. Estas lejos, y cada vez la distancia me pesa más. Siento que te pierdo y cada día acumula más, mi mano se extiende pero no llega a alcanzarte y vos te caes y sé que poder levantarte va a ser muy difícil después y es más temo no poder estar ahí en ese momento. No puedo hacer nada, me inmoviliza lo qe pueda suceder, con lágrimas en los ojos te digo que estoy con vos, sufrís vos y sufro yo.” pero ¿De qué sirven las palabras? Mi tiempo ya paso. Hoy solo me queda ver como las cosas suceden y yo sin hacer nada. Con vos se van las ilusiones que nunca quise perder, las que se alimentaron de amor, pero esa palabra paso a un segundo plano. Vas a volver, lo prometes, pero siento que va a ser tarde, que el tiempo no va a esperarnos y las personalidades de cada uno me dicen que acá sufro yo. No se que hacer, me inquieto, grito, lloro; pero claro no hay resultados. Quiero que alguien me quite el candado con el que estoy amarrada a este vacio superficial para poder correr, abrazarte y quedarme por siempre con vos. Pero sabes que no se puede, que hoy me duele, que no encuentro la forma para solucionarlo, que hoy me tengo que quedar acá a esperar que el tiempo me haga reflexionar y me ayude a olvidar. Un tropezón no es caída, pero ¿Cómo levantarme si en el tropezón caimos los dos?