Ay mi piel, que no haría yo por tí, por tenerte un segundo alejados del mundo y cerquita de mí. Ay mi piel, como el río Magdalena que se funde en la arena del mar, quiero fundirme yo en tí. Ay mi piel, no te olvides del mar que en las noches me ha visto llorar tantos recuerdos de tí. Ay mi piel, no te olvides del día que se paró en tu vida de la pobre vida que me tocó vivir. Hay amores que se vuelven resistentes a los años como el vino que mejora con los años, asi crece lo que siento yo por tí. Hay amores que parece que se acaban y florecen, y en las noches del otoño reverdecen tal como el amor que siento yo por tí.