Me dijeron mil veces que me hacías mal, pero yo nunca quise prestar atención. Cuando vinieron mis llantos ya estabas muy dentro de mi corazón. Ningún reproche te hacía; lo único que te preguntaba era que si me querías. Me di cuenta lo que sos, pero trato de mentirme a mi misma para darte el perdón. Ya me cansé, después de que aclaremos las cosas vas a estar muerto en mi interior, pero no puedo enterrarte si sigues respirando. Aún no llega el día en que pueda olvidarte.