Para que insisto, si el es como es, si no tiene sentido. Tiene pegada la cabeza a los pies, vive en su mundo, en su conversación y yo mirando el techo de la habitación. Se aparece cuando no lo espero, no me dice nada pero yo le sigo el juego. Son horas extrañas, una alucinación, una medicina para mi corazón. Esa que ves no parezco ser yo porque no puedo divertirme con vos. Este es un mundo imperfecto: siento demasiado, pienso muy poco, sientes demasiado poco.

