Yo pensaba que de él me había olvidado
acá me vez buscándolo una vez mas
mi carcelera mi perpetua condena, mi debilidad
ave nocturna tras su vuelo deja tanta soledad.
Aprendí a odiarlo con el tiempo
y me sentí mucho mejor
sin embargo uno siempre
añora a la que rompe el corazón.
Ahora vuelve a seducirme cuando no lo espero
falsas promesas me ha vendido, una vez más
yo solo se que todo puede terminar de una manera
en un rincón hecho pedazos mi amargo final.
Yo que soy de las que piensan que nada es para siempre
de tan borracha alguna noche creo que lo olvide.
El pobre niño en desamparo
que me ofrecía su amistad
me mostró el oscuro infierno del que ya no pude escapar.
Tu felicidad era condición única para que yo estuviera bien.
Siempre te tuve arriba, como el religioso tiene a dios.
Pero yo nunca te interese demasiado,
nunca tuve prioridad en tu vida,
mientras que vos fuiste todo en la mía.
Me duele verte, escribirte, o escucharte.

