El día se está cayendo y con el cae el tiempo. La mañana no sirvió de nada, tarde de nubes sin agua. Hoy el cielo es de cemento, parece que Dios está muerto. Golpean la puerta de casa, mensajeros de desgracia. En el barrio del infierno la muerte va buscando empleo. Corre, corre que en la plaza se pasean las navajas. ¡Ay! corazones de hielo, la tarde de un domingo negro y en los billares de la esquina se están jugando la vida. Hay martillazos de fuego contra el cristal del silencio. Los pasos perdidos se paran en una tarde nublada. Quieto se quedó en el suelo, sólo, rodeado de miedo. Al sur de la gran ciudad Satanás anda de fiesta. Ella,buena y con cara de buena, sentimental y sincera. Murió sin razón, por nada, en un largo atardecer. Y ahora él vive sufriendo, peleando con el sueño; bebe y llora sin parar de la noche a la mañana.